martes, 5 de mayo de 2026

El testamento de Isabel la Católica por Rosales


 Rosales pinta en 1864 la que se considera la obra cumbre de la pintura de historia española: el Testamento de Isabel la Católica.

La protagonista es la reina Isabel I de Castilla en el momento de dictar su testamento, el 12 de octubre de 1504. La moribunda reina se encuentra tendida en una cama cubierta por un elegante dosel, rematado con el escudo de Castilla. Doña Isabel reposa su cabeza sobre dos gruesos almohadones, cubriéndose con un velo transparente, sujeto al pecho por la venera y la cruz de la Orden de Santiago.
Junto a la cama encontramos al escribano sentado en su pupitre, al que la reina ordena su última voluntad con su enérgico gesto. A la izquierda de la composición aparece el rey Fernando sentado, con gesto decaído, mirada perdida y pensamiento distraído, dejándose caer en el sillón y apoyando los pies en un grueso almohadón de terciopelo.

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