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LUISA IGNACIA ROLDÁN "LA ROLDANA"
LA ROLDANA
primera mujer escultora de la corte español
Enfrentada a la familia que le proporcionó la base de su formación por un matrimonio no aprobado, esta escultora sevillana consiguió ser la primera mujer reconocida como tal y hacerse un lugar entre los mejores de su época.
En pleno auge del Barroco, se convirtió en escultora de la corte de Carlos II y del primer borbón en el trono español, Felipe V, gracias a su trabajo y talento, y se ganó la vida con una profesión con la que pocas mujeres lo habían hecho antes.
Nacida el 8 de septiembre de 1652 en Sevilla, Luisa Ignacia Roldán, más conocida como la Roldana, aprendió el oficio en el taller de su padre, Pedro Roldán, un reconocido escultor de la capital andaluza. Puesto que el negocio recibía una gran cantidad de encargos, la mayoría de los doce hijos del matrimonio -además de otros ayudantes- trabajaron en él. Un lugar que estaba destinado a determinar por completo la vida de la joven.
El rapto de la Roldana
Luisa Ignacia fue quien más provecho sacó de este aprendizaje, absorbiendo todos lo detalles de las técnicas de su progenitor y poniéndolas en práctica en muchos de los encargos. A pesar de que no hay documentos que lo avalen, muchos estudios atribuyen algunas obras de esta época producidas en el taller a la escultora.
Fue también en el taller de su padre donde conoció a Luis Antonio de los Arcos, quien se convertiría en su marido en contra de la opinión familiar. El suceso es conocido como el rapto de la Roldana. Puesto que una mujer debía permanecer bajo tutela masculina, salió de su casa avalada por un mandamiento judicial y pasó varios días bajo la custodia de otro hombre hasta que se celebró el matrimonio, el cual tuvo lugar el 25 de diciembre de 1671 en ausencia del padre de la novia.
Su carrera profesional independiente del núcleo familiar comenzó también en Sevilla junto a su marido, con quien trabajaba codo con codo formando equipo y produciendo una gran cantidad de obras para satisfacer los encargos de conventos y cofradías.
La pareja se hizo un hueco en el panorama artístico y pronto los encargos empezaron a llegar desde fuera de la ciudad. El Ecce Homo (1684) de la Catedral de Cádiz, donde el matrimonio residió por un tiempo, es la primera obra documentada oficialmente de la Roldana.
Escultora de la corte real
Con El descanso de la huída de Egipto (1691) Luisa Ignacia inaugura su etapa madrileña. Con la intención de sacar partido a la fama que se había labrado hasta el momento, el matrimonio se instala en Madrid con el sueño de trabajar para la corte.
Una aspiración que se hizo realidad, pues en 1692 la Roldana consiguió lo que ninguna mujer había logrado hasta entonces, ser nombrada escultora de cámara de la corte real, una posición que obtuvo bajo el reinado de Carlos II y que mantuvo con la llegada de los Borbones a la monarquía española con Felipe V.
Fue bajo encargo del primer monarca cuando realizó una de sus obras más reconocidas, el San Miguel de El Escorial, una preciosa talla en madera que representa la victoria del arcángel sobre el diablo. Aún así, la escultora sevillana y su marido nunca gozaron de una buena posición económica ya que el sueldo correspondiente a su posición no le llegó hasta tres años después y con demoras.
De todos modos, la madurez artística de la Roldana explotó justo en este periodo, en cuyas obras se perciben todavía las enseñanzas básicas de su padre a las que se añaden un dinamismo enfatizado por la humanización de los personajes representados, un modelado más blando y carnoso de las figuras y una creciente preocupación por la representación de los aspectos femeninos, maternales e infantiles.
Luisa Ignacia se acercaba así al canon de la época. Toda su producción está asociada a temas religiosos representados a partir de una estética barroca y adaptados a las nuevas directrices salidas del Concilio de Trento (1545-1563) que, para enfrentarse a la Reforma protestante, prefería un arte humanizado que acercase la religión al pueblo. Algo que la Roldana consiguió atribuyendo una gran expresividad y dramatismo a sus obras.
La poca documentación sobre ella deja en la sombra muchas etapas de su vida, como la más cercana a su muerte, que tuvo lugar el 10 de enero de 1706. Ocurrió pocos días después de firmar una declaración de pobreza, pues a pesar de su éxito profesional, las estrecheces económicas nunca abandonaron a esta pionera que sorteó todas las dificultades para dedicarse a aquello que mejor sabía hacer: arte.
PEDRO ROLDÁN Y NIEVA
Pedro Roldán era el octavo hijo de Marcos Roldán y Isabel de Nieva, ambos de Antequera (Málaga). Se convirtió en uno de los principales escultores de la época.
Taller y desarrollo:
- Después de aprender con Alonso de Mena en Granada, regresó a Sevilla y abrió su propio taller, donde realizó numerosas obras, especialmente esculturas religiosas. Su taller estuvo en la calle de Valderrama, del barrio de San Marcos.
- Estilo:
- Las esculturas de Roldán, aunque no tan extremas como la escuela castellana, son conocidas por su expresividad, dramaticidad y conocimiento de la anatomía humana.
- Obras destacadas:
- Entre sus obras más importantes se encuentran el retablo de la iglesia de Santa Ana de Montilla, el retablo de los Vizcaínos en la iglesia del Sagrario de Sevilla, el retablo mayor del hospital de la Caridad sevillano, y diversas esculturas para la catedral de Jaén. También realizó la Virgen de la Antigua para la Cofradía de Nuestra Señora de la Antigua.
- Influencia:
- Pedro Roldán fue un escultor muy demandado en Andalucía, y su influencia se extiende a la obra de su hija, Luisa Roldán. Su legado se refleja en numerosas iglesias y cofradías de la región.
- Muerte y entierro:
- Falleció en Sevilla el 4 de agosto de 1699 y fue enterrado en la parroquia de San Marcos.
FELIPE RIVAS
Felipe de Ribas fue un escultor y arquitecto de retablos nacido en Córdoba que en 1630 se trasladó a Sevilla junto con sus hermanos, Francisco Dionisio de Ribas (1616-1679) y Gaspar de Ribas (1611-1658), con los que realizó varios retablos para iglesias de la ciudad.
Este maestro, considerado como uno de los retablistas más significativos de la Sevilla de la primera mitad del siglo XVII, había nacido en Córdoba el 20 de mayo de 1609, siendo bautizado al día siguiente en la parroquia del Sagrario; fue el tercero de los nueve hijos habidos entre Andrés Fernández y María de Ribas; su padre era un pintor de mediana valía que ejerció también oficio de mesonero. Además de Felipe, otros dos hermanos, Gaspar y Francisco Dionisio, desarrollarán actividades artísticas.
JUAN DE MESA (SEVILLA)
Juan de Mesa nació en Córdoba, siendo bautizado en la iglesia de San Pedro de esta ciudad el 26 de junio de 1583.
En el año 1606 se traslada a Sevilla, e ingresa en el taller del entonces ya afamado escultor Juan Martínez Montañés, con el cual firma un contrato de aprendizaje de cuatro años. Junto a este maestro completa una formación probablemente iniciada en Córdoba.
Aunque no se ha conservado la carta de su examen para acreditar su suficiencia en la escultura, se sabe que en 1615 disponía de taller propio en la collación de San Martín y contrataba sus propias obras. En la metrópolis hispalense crea lo mejor de su valiosa producción artística, en una vida profesional intensa pero corta, ya que muere en esta ciudad el 26 de noviembre de
1627, con cuarenta y cuatro años de edad, víctima de la tuberculosis.
Juan de Mesa fue enterrado en la iglesia de San Martín de Sevilla, según se atestigua en una lápida conmemorativa existente en el exterior del muro lateral de la misma, que fue colocada a instancias de la ciudad y la Academia de Buenas Letras de Sevilla, en el año 1937.
jueves, 24 de abril de 2025
El Cristo de los Desamparados, "El regalo de Martínez Montañés"
LA ESCULTURA BARROCA : LA ESCUELA ANDALUZA.
- En la escuela andaluza destacaron, Juan Martínez Montañés (1568-1649), Alonso Cano (1601-1667) y Pedro de Mena y Medrano (1628-1688).
- El comercio de América había convertido a Andalucía en la zona más rica de esa época, siendo Sevilla y Granada los polos de atracción del arte del XVII.
- En contraposición a la escuela castellana, Martínez Montañés, es la serenidad, el clasicismo, el sosiego y la búsqueda de la belleza.
- De talla muy modelada, sus grandes paños dan grandiosidad a la imagen.
- Su devoción va más dirigida al alma que a los sentidos, distando mucho su equilibrada policromía, del desgarrado color castellano.
- Todo esto se aprecia en El Cristo de la Clemencia (1603) en el que crea el tipo de Cristo andaluz, muy humanizado, casi sin notas sangrientas, el Retablo de Santo Domingo (1605) y San Jerónimo. Su Inmaculada (1628-31) de la Catedral de Sevilla, (La Cieguecita), representa a joven ingenua, serena y melancólica, plena de dulzura y belleza.
- Entre sus discípulos, está Juan de Mesa (1583-1627), de dedica principalmente a la ejecución de figuras sueltas para cofradías y particulares, entre las que sobresalen el Jesús del Gran Poder (1620) y el Cristo de la Expiración de Vergara (1622).
- Alonso Cano gana en hondura expresiva y en dinamismo a su maestro Martínez Montañés.
- La búsqueda de la perfección, del equilibrio y la idealización de los modelos, la plasmación de una aplacible serenidad en sus figuras sustituye el dramatismo de otros autores.
- Es el primer escultor andaluz que abandona la técnica del estofado.
- En el retablo de Santa María de Lebrija (1628-38), en su hierática imagen central se advierten algunas de sus características: inclinar la cabeza a la derecha, el manto caído dejando al descubierto uno de sus hombros, el apuntamiento de la figura hacia los pies, la superficie ondulada de los paños.
- En la Inmaculada del Facistol (1655) ; su aspecto fusiforme, de pequeño tamaño, cabeza inclinada, grandes ojos, cabellos largos y actitud recogida, tuvo posteriormente imitadores.
- Otras obras dignas de mención son: el San Diego de Alcalá, en la Catedral de Granada la Virgen de Belén y los bustos de San Pablo, Adán y Eva.
- Pedro de Mena, mucho más directo y realista, comunicaba fácilmente los estados de ánimo.
- Gusta de la representación de los temas ascéticos y dolientes, la Magdalena Penitente (1664) del Museo de Valladolid, y el San Francisco de la Catedral del Toledo, de gran tensión dramática.
- Otra de sus creaciones son los bustos de la Dolorosa y el Ecce Homo, con frecuencia formando pareja, que consigue una gran fuerza expresiva del patetismo y dolor. Realizó también la sillería del coro de la Catedral de Málaga (1658), con cuarenta representaciones de santos.
- José de Mora (1642-1724), discípulo de Alonso Cano, que llegó a ser escultor del rey Carlos II, mucho más exaltado llegando a veces a lo teatral, nos dejó además de Dolorosas y Ecce Homos, imágenes de San José, San Antonio y la Inmaculada. Continuador de Mora es José Risueño ( 1665-1732).
GREGORIO FERNÁNDEZ (Escuela castellana)
jueves, 10 de abril de 2025
GEGORIO FERNÁNDEZ
ESCULTURA BARROCA EN ESPAÑA
- En la primera mitad del siglo XVII destaca Castilla.
- En la segunda mitad del siglo XVII el centro el Andalucía.
- En el Barroco pleno, a finales del siglo, es un periodo de máxima expresión y movimiento con dos focos: Andalucía y Levante.
jueves, 27 de marzo de 2025
ESCULTURA BARROCA
La escultura barroca se caracteriza por su dramatismo, movimiento, y expresión de emociones intensas. También se caracteriza por su atención al detalle, el uso del claroscuro, y la integración en la arquitectura.
- Movimiento: Las figuras parecen estar congeladas en medio de una acción.
- Detallismo: Se presta atención a las texturas, como el cabello y los pliegues de la ropa.
- Emoción: Se captan sentimientos intensos, como el éxtasis o el sufrimiento.
- Claroscuro: Se usa dramáticamente el contraste de luces y sombras.
- Naturalismo: Se representa la naturaleza tal y como es, sin idealizarla.
- Integración en la arquitectura: Se proporciona intensidad dramática.
- Esquemas compositivos: Se alejan del geometrismo y la proporción equilibrada propia de la escultura del Renacimiento.
- En España, la escultura barroca es principalmente religiosa.
- Representa escenas bíblicas como el Juicio Final.
- Representa el sufrimiento y el dolor.
- Decoran retablos, sillerías de coro y los pasos de Semana Santa.






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